Sands Beach (día 1): máximo disfrute en Lanzarote y la foto que más vergüenza me dio

Complicado resumir un día como el de hoy en Lanzarote. Si tuviera que elegir un momento, quizá sería cuando, después de subir al Mirador del Río, me he visto sonriendo de oreja a oreja mientras pedaleaba en busca de Tabayesco. Porque si hoy he hecho algo, ha sido disfrutar en un día que ha tenido de todo: nadar, bici, conocer gente, que te conozca gente, y aquí viene mi momento vergonzoso, que te reconozcan seguidores del blog y hasta te pidan una foto… En definitiva, pasarlo bien.
Recién despertado trabajé un ratillo y me fui a la piscina de Sands Beach. Me asomo para ver si hay mucha gente, veo que está tranquilo y memorizo el entreno del míster. Con el aire que hacía tenía la idea de que iba a estar congelada, pero sin embargo estaba brutal, así que me evito mis habituales cinco minutos sentado en el borde viendo pasar la vida. ¡Al agua!
Cojo la calle uno viendo en cada largo los dibujos de Sands Beach y Sailfish, donde he visto fotos de Raña o Chema Martínez; quiero disfrutarlo todo. Nado muy a gusto e incluso me siento observado, así que cuando me doy cuenta está Juan Carlos, el alma del hotel, móvil en mano grabándome un vídeo dándome la bienvenida. Salgo a saludar, nos ponemos cara tras mucho tiempo y continúo el entreno. Al salir, fotos al grupo de WhatsApp de entrenamientos, el vídeo nadando y ellos, lo clásico. Sacando defectos a mi técnica… jajaja.
Se me hace tarde en la pisci y llego al desayuno con descuento de tiempo para reponer fuerzas para el día que todavía está por llegar: huevos, fruta, zumo, algo de dulce y un filete de cinta de lomo… ¿Que es raro? Sí. ¿Que me apetecía? También. ¿Que también me han criticado por eso en el grupo de WhatsApp? Pues claro, pero se hubieran comido un cerdo entero si así estuviéramos aquí los 10 (y yo les hubiera ayudado).
Cuando salgo de desayunar están los chicos de Personal Running en un triple acuatlón que han organizado en Plaza Verde, la zona de la piscina de entrenos del hotel, así que no veo mejor entretenimiento que curiosear por allí. Buen evento el que se organiza y en el que tenían incluso la infraestructura del Maratón de Lanzarote. Muy chulo.
Y en ese rato en el que paseo por el hotel para conocerlo, voy a la tienda, al súper, vuelvo a la tienda y alquilo una bici para estos días, un chico en la tienda me dice: "¿Tú eres el del blog, no?". Mi cara debió ser una mezcla de sorpresa, vergüenza y 'tierra trágame', pero a la vez fue un momento muy bonito. Eran Mario y su chica, que venían a hacer el Tri122 de Lanzarote (seguro que lo borda).
Nos presentamos y empezamos a charlar sobre el hotel, la carrera, el Ironman de Lanzarote que él también va a hacer, y a la conversación se suma la chica de la tienda. Un rato muy agradable entre dos chicos ilusionados (aunque éramos 4) ante un Ironman que impone, y más si es el primero. Es de lo más grande que te da el blog: conocer a gente con tus mismas inquietudes, dudas, retos, alegrías o penas.
En esas llega por la tienda Chiqui Trainer (Antonio), de Personal Running, y se queda flipando, más lo estaba yo, cuando la chica dice si nos hacemos una foto para tener de recuerdo (que le tengo que pedir, por cierto). Pero fue un rato para recordar, así que quedamos en organizar algo en las fechas del Ironman en Lanzarote: una quedada para hacer un entreno suave y luego una cerve, rodar con la bici, algo… Queda dicho para cuando se acerque la fecha.
Me dice Antonio que los del campus van a salir a las 14:00 en bici, y que aunque van a hacer algo corto, que vaya con ellos hasta donde me interese. Digo que sí, claro, así que quedo en la puerta de Sands Beach con una grupeta de unos 14 ciclistas, de los que la mayoría eran holandeses… Yo me emparejo con Antonio, a quien solo conocía por redes sociales, y nos vamos poniendo al día. Muy buena gente y buen proyecto el que están sacando de forma brillante.
Así que cuando ellos giraron hacia Jameos, yo seguí camino del Mirador del Río en busca de esa recta o repecho en el que no hubiera viento. No la hubo, o de lado o de frente, e incluso, menos mal, un pelín de culo, pero esto es lo que hay… y sabíamos a lo que veníamos. Disfruté mucho, la verdad, sonreía mientras sufría, mientras iba cómodo, mientras miraba el paisaje, mientras volvía a sufrir subiendo Tabayesco, y también cuando el viento me daba de culo volviendo al hotel y lo hacía todo más fácil…
Dejé de sonreír, eso sí, cuando me perdí. Acabé en un camino de arena de 3-4 km, en bajada al menos, que me llevaría a la carretera buena y ya de camino al hotel. Pero me parecía tan injusto enfadarme que decidí ponerle buena cara y sacar alguna foto; el paisaje era espectacular.
Llegué con 82 km y cerca de 1.500 acumulados. El 20 de mayo aún quedarán 100 kilómetros y otros 1.000 de desnivel, pero eso qué más da hoy. Así que fui al súper del hotel, me compré una cervecita y me la tomé viendo la piscina de Sands Beach. Aún quedan dos días pero… ¿me puedo quedar a vivir aquí?