Un Ironman es duro, animar… también (pero menos): 20 horas de locos en Frankfurt

"Que sí, que no, que sí que no, que sí, que no… venga, no". No fui yo quien dio el paso, sino la persona que soporta todas mis idioteces de triatleta la que envió a mi correo electrónico los billetes para ir a Alemania de sábado a domingo con el único objetivo de perseguir a cinco locos en el Ironman de Frankfurt. Sería un viaje exprés, ni 24 horas, pero era mi primer Ironman, aunque fuera como supporter, y pese a los avisos, no sabía que sería tan duro…
El sábado llegué a las 23:00h con la preocupación y los nervios de que Álex me esperaría despierto hasta que llegase. El taxista colaboró conduciendo como si se tratara del GP de F1 y estaba en el hotel pronto… Abrazos, nervios, tensión, los penaltis de la Eurocopa y a intentar dormir pese a la celebración alemana, que se divertían a bocinazos por su pase ante Italia.
Al día siguiente el resto del equipo llegaba a las 4 a la habitación y no sabían que iba, solo Álex porque dormía con él. Llama Tito a la puerta, abre y vaya careto… Por un momento pensaba que seguía soñando, y Vivas igual… Unas risas, descargar algo de tensión y a desayunar. Batidos, pavo, yogur salado (buena compra, Vivas), plátanos, vitaminas para una boda y a vestirse. A las 5 ellos quedaron en recepción, donde Nacho se llevó una sorpresa al verme "aunque sabía que ibas a venir", y después yo quedé con sus familias a las 5:30 para ir hacia el lago…
Rumbo a la natación
Tras saludar a todos nos subimos al bus rumbo al inicio del Ironman… ambientazo. Esta gente lo monta bien. Allí nos encontramos a estos en un sitio muy habitual en esos momentos. No, no es mimando la bici antes de la batalla, es en la cola del baño. Esa mezcla del desayuno, los nervios y el acojone no da otra opción, y eso que no son agradables… De ahí a la salida, y nosotros a verla desde lo alto para luego colocarnos en la valla de la T1…
Realmente impresionante ver 3.000 gorros blancos saliendo poco a poco… Esa serpiente en el agua impresiona, aunque supongo que menos que el boxeo que hay dentro. Pasados 50 minutos comienzan a salir los pro y después los grupos de edad. Los élite impresionan de cerca con el traje trampa (no pudieron llevar neopreno), son auténticos armarios de fibra. No están cachas pero están muy fuertes; quizá no serían porteros de discoteca pero yo evitaría pelearme con ellos… Luego las chicas, donde Saleta salió en buena posición… Ahí me voy corriendo a la salida de la bici. Calculo que tengo 10 minutos de margen para que lleguen estos, y veo salir en bici a varios pro, entre ellos a Víctor del Corral, que luego tuvo que abandonar, y a Saleta. Les pego unos gritos y flipo con las bicis que salen de la T1. Estaba avisado pero menudo escándalo.
Vuelvo donde estaban las familias y sale primero Nacho (1:02:19), luego Tito en 1:04:04 —"¿por delante de Vivas? ¿Qué le pasará a Vivas?", empieza su habitual pique—, ahora sí llega Vivas en 1:05:28 y de inmediato Álex con 1:06:33. Isaac salió algo antes del agua pero no le vimos…
Tras esto, a buscar los autobuses de vuelta a Frankfurt mientras iban saliendo los triatletas… Al llevar la bandera de España, alguno gritó "Vamos España" con voz de nacional, pero no faltó el "Viamuus Ispaniaaaa" del que ha pasado las mejores vacaciones de su vida en Mallorca, dejó allí su primer amor de juventud y ha aprendido las tres frases típicas para sobrevivir en Magaluf.
A las 9:45 estábamos en el hotel, llevábamos casi 6 horas despiertos y el día solo había empezado. El grupo familiar se divide y quedo a las 10:15 con Marta, la novia de Vivas, para ir a un punto del recorrido de la ciudad por el que tenían que pasar para empezar la segunda vuelta del sector ciclista. A priori les pillábamos, así que nos dirigimos hacia allí y nos encontramos con los padres de Álex… Intentábamos seguir con el livetracker cómo iban, pero funcionaba regular. Os podéis imaginar lo que se le pasa por la cabeza a una madre cuando no se actualiza la situación de su niño en 45 minutos y luego actualiza dos tramos del tirón. De la preocupación por si el Ironman devoraba a su hijo a la tristeza al descubrir que no le vería hasta que empezara a correr… Pese a todo, no verles eran buenas noticias.
Mientras vemos y animamos a ciclistas, nos decidimos a sentarnos en una terraza. El buen tiempo (nublado y 20 grados) era una gozada tras salir de Madrid con alerta por calor, pero la ley de Murphy nos castigó. "¿Vuestros hijos, novio y amigos sufriendo en la bici y os vais a tomar una cerveza de terraceo?", pareció pensar. Nada más pedir tres cervecitas, una Coca-Cola y una tortilla gigante, empieza a diluviar, así que nos ponemos bajo una cornisa y ahí esperamos a que pase…
Transiciones… y a correr
En esas, cuando llevan 6:21:02 de carrera, pasa Nacho. Yo me había fijado en la BH, el padre de Álex en el casco rosa fluor "hortera", y Marta dice: "¿ese no es Nacho?". Mezclando todas las pistas, la respuesta era sí… "Vamos, Nachoooooooo", es lo que acertamos a gritar cuando ya ni se le veía. Como referencia, sabemos que el resto llegan 15 minutos después más o menos, así que a terminar de comer y estar atentos. Clavamos el tiempo y a las 6:34:46 de carrera aparecen Tito y Vivas a la par —pacto de no agresión— que llegan sonrientes… Poco después llega Álex, 6:41:04. Brutales… Toca la maratón, que es donde más tiempo se les podría ver.
Nos dirigimos al río en el que transcurría la carrera; cuatro vueltas con 5 kilómetros en cada vuelta a cada orilla del río nos daba la oportunidad de verles al menos dos veces por vuelta. Mientras nos dirigíamos hacia ese punto veo pasar a Sebastian Kienle… ¡Qué manera de correr! Alto, estilizado, corriendo de forma elegante cuando afrontaba su última vuelta (ganó el Ironman con 7:53:42). Brutal. Ahora vamos a ver a los mortales.
Cambiamos de orilla para verles y, justo al cruzar, vemos a Vivas corriendo a la orilla del río mientras nosotros aún no hemos cruzado el puente. Corremos por arriba buscando un hueco que nos permita bajar mientras le animamos a voces… Encuentro ese hueco, bajo por el césped y paso 20 metros con él… "Voy jodido de las rodillas, se me bloquean", me dice. Malo, cuando aún faltan casi 35 kilómetros para terminar el Ironman… Le animo un poco y voy hacia atrás, donde tiene que llegar Álex, pero antes pasa Saleta, que está corriendo como una bestia… Siempre se ha portado muy bien con este blog, así que le grito como si fuera una amiga de toda la vida, medio sonríe y sigue a lo suyo. Ahora pasa Álex… "Esto es durillo", me dice. Me río: "¿pero sabías a lo que venías, no?".
Cruzamos de orilla para verles de nuevo y ahora aparece Tito, va muy fuerte. "Voy muy bien, tío, ¿cómo van estos? ¿Todos bien? ¿Todos en carrera?", hablamos 30 metros y ahí le anima su familia… Yo me vuelvo esperando a Vivas y Álex. Pasan los dos: Vivas sigue con problemas pero no para, Marta le persigue para animarle y no acaba en el río de milagro, sobrevive. Álex me dice que está clavando los tiempos esperados… Todo va de lujo. Entre ellos vuelve a aparecer Saleta Castro… "¡Vamosssss!"
De nuevo al otro lado del río… a esperarles. Tras verles de nuevo me quedo solo… Quiero ver a Nacho, al que aún no he visto, así que les digo que me quedo en ese lado. Cuando pasa, ni me mira, ni me saluda, ni abre la boca, pero me lo habían avisado. En carrera es meticuloso, se concentra y se abstrae, pero pensé que habría cierto punto de exageración, no lo hay… jajaja. Luego pasa Tito, va como un tiro aunque cansadete, y luego Vivas, que cada vez está más dolido con las rodillas y tiene que parar a ratos y seguir corriendo, pero lo va a sacar, hombre, que si lo saca. Luego 'el nene', que insiste en la dureza de la prueba mientras no baja el ritmo un ápice…
A tope, durillo y sin rodillas
En ese momento, cerca de las 15:30h, me tomo mis barritas en forma de currywurst. No está muy bueno pero ya tenía hambre, y descanso un rato cuando veo a Isaac pasar con su hijo… De nuevo espero a verles pasar. Último paso de Saleta, que se va para meta, y último de Nacho; corro con él 15 metros y me choca la mano, soy afortunado, le he humanizado, un pequeño triunfo para la humanidad, uno grande para mí… 😉 ¡Qué tío más grande! Decido andar en dirección contraria a la carrera hasta que me cruce con Tito, paseo bastante tiempo pero me lo encuentro. Va como una moto: "si mantengo algo menos de 5 el km bajo de las 10 horas", me dice, y me pongo a su lado. Charlamos un rato, va disfrutando, está eufórico y podría asegurar que no le dolía nada en ese momento. Bendita adrenalina… No creo que hiciera más de kilómetro y medio a su lado, pero paro: "me voy con estos que están más jodidos y a este ritmo me matas. Dale duro". En ese momento no tengo dudas de que lo consigue: será sub-10.
Vuelvo a andar contra carrera esperando a Vivas y Álex. Avanzo bastante y me siento en un banco a esperarles porque ya me tenía que cruzar el río. Aparece Vivas, me pongo a su lado, va muy bien de forma si no fuera porque las rodillas juegan. Me cuenta bien lo que le ha pasado y corremos juntos. Anda 10 metros y vuelve a correr, pero este triunfo no se lo va a quitar nadie. "Si no fuera por las rodillas… Yo no sé si tantos cambios en la bici", se lamenta, pero intento quitarle esa idea de la cabeza. "Tu primer Ironman, de todo se aprende, y te vas a cascar un sub-11, eso no te lo quita nadie", le digo mientras él me da otro recado. "Dile al nene, que viene por detrás a 300 metros, que acelere, que no sé por qué coño no me coge, que es un reservón, y entramos juntos a meta", me dice. Me doy media vuelta y voy a por Álex.
Ando un rato, le cojo y va hasta las narices. "Eso es muy duro, muy duro, el año que viene te toca a ti pero yo no creo que haga un Ironman nunca más", me dice. Me río, le digo que si en ese momento le apeteciera hacer otro estaría bastante loco; corro con él hasta el puente que cruza a la meta, otros kilometritos para mí. "Dice Vivas que corras, que no seas vago y que le cojas", pero la respuesta de Álex contiene demasiados insultos para reproducirla… No le queda nada y me voy para la meta.
Tito y Nacho ya han llegado, están en la ducha y no he podido ver su llegada, así que me peleo, saco los codos como buen español, me hago sitio, y consigo primera línea en la valla que va a meta para seguir a los dos que quedan… Enciendo la GoPro y grabo a todos los que van llegando. Es emocionante, muy emocionante, se me saltan las lágrimas. Caras de sufrimiento, alegría, satisfacción, hombres de hierro llorando a moco tendido, otros impasibles, otros chocando las manos con todos los aficionados. Tiene que ser un momento indescriptible. No es solo el Ironman, son los seis o siete meses de entrenamientos… y ese es el premio.
"You are an Ironman"
Llega Vivas, que coge una bandera de España… Grito, estoy feliz por él, le alargo la mano y choca camino a meta. Le quedan 50 metros… Tras él, Álex, también bandera en mano, no sé si la besa o se quita el sudor, pero avanza a meta. Su familia le anima, yo le grito mientras pasa delante de mí, y tras unos segundos escucho a lo lejos: "Suáñez… You are an Ironman". Me acerco a la zona para deportistas y hablo con ellos. Álex se queja de lo duro que es y dice que no hará más, mientras Vivas le dice que no piense en eso ahora, que disfrute, y le arranca una sonrisa. Yo, desde el otro lado de la verja, les abrazo como puedo, les felicito, y me voy a toda prisa al aeropuerto porque pierdo el vuelo de vuelta. Antes me encuentro a Nacho, que tiene la tripa del revés, y aun así ha hecho tiempazo… Acabará en Kona.
En las crónicas de los medios especializados solo leeréis que Eneko Llanos terminó tercero y Saleta Castro sexta (otra gran alegría), pero nada dirán de que hubo cinco amigos, de los que tres se estrenaban en la distancia, que lograron tres tiempos sub-10 y dos sub-11. Una pasada. Son Ironman y son superhombres, pero sobre todo son cojonudos. Son mis amigos.
PD: si quieres animar en una carrera Ironman, ponte en forma: el GPS marcó que hice 23 kilómetros. Solo me quedan 226 para escuchar el ansiado "You are an Ironman".